Esta semana
Los ingresos se han acelerado, sobre todo por la expansión en grandes cuentas. Dos proyectos necesitan atención antes del viernes.
Estudio de producto independiente en Valencia.
Una app, un SaaS con suscripción, un panel interno, una herramienta con IA. Convierto tu idea en un producto real, desplegado y en marcha, en un solo sprint: alcance cerrado, precio cerrado y fecha cerrada antes de empezar.
Tres construcciones mías, hechas para enseñar qué aspecto y qué tacto tiene un sprint de cinco días. No son encargos de clientes, y todas las empresas, cifras y datos que aparecen son inventados.
Los ingresos se han acelerado, sobre todo por la expansión en grandes cuentas. Dos proyectos necesitan atención antes del viernes.
Sin fase de descubrimiento eterna y sin propuesta de seis semanas. Un alcance ajustado, avance diario que puedes abrir en el navegador, y un producto que se entrega el día acordado.
Afino la primera versión, defino el único flujo crítico y cierro el alcance por escrito antes de empezar a construir.
Diseño e ingeniería avanzan a la vez. Cada día recibes un enlace que funciona y una actualización breve por escrito.
Producto desplegado, el código completo en tu propio repositorio y un plan claro de qué construir después.
He pasado ocho años construyendo producto digital en startups, en venture capital y en empresas de tecnología. Mi trabajo siempre ha sido el mismo: entender el negocio, traducirlo en un producto que la gente use, medirlo y corregir con los datos delante.
Ahora dirijo un producto propio en el sector salud, donde llevo también la parte técnica y trabajo a diario con sistemas de IA complejos.
En Fragua hablas con una sola persona durante todo el sprint. La misma que entiende qué problema de negocio hay detrás de tu idea, decide qué entra en la primera versión y qué no, la diseña, la construye, la despliega y le monta la analítica para que sepas si funciona.
Las dos con precio cerrado y fecha cerrada. El prototipo, si necesitas enseñar algo y decidir rápido. El sprint, si necesitas un producto de verdad al que la gente pueda registrarse y usar.
Una versión navegable y convincente de tu idea. Suficiente para probarla con usuarios, enseñarla a un socio o llevarla a una reunión con inversores.
Un producto real, desplegado y funcionando, al que tus usuarios pueden registrarse y usar el día cinco. Un producto, una semana.
Facturo la mitad al reservar la fecha y la mitad al entregar. Cada sprint tiene un alcance acordado por escrito antes de empezar, para que las dos partes sepan exactamente qué se entrega el día cinco. Lo que quede fuera pasa al siguiente sprint. Pide el documento de alcance y puedes leerlo entero antes de comprometerte a nada.
Veinticinco minutos bastan para decirte si entra en un sprint, cuál debería ser la primera versión y cuánto cuesta. Si no entra, te lo digo en la llamada.